jueves, 21 de marzo de 2013
And why I run as fast as I can
martes, 12 de marzo de 2013
Es como...como si llevaras toda la vida, queriendo un barco. Sí, un pequeño barquito con el que surcar el mar. No tienes dinero, no tienes nada, pero tú lo quieres con todas tus fuerzas. Ahorras cada céntimo, luchas por cada billete...Te cuesta sudor e incluso a veces alguna que otra lágrima, pero al final ¡BAM! Puedes conseguir tu barco. No es barco demasiado allá: tiene la vela roída y la madera ha sido maltratada por la carcoma. Pero tú...tú estás radiante con tu nuevo barco. Así que, ¿qué es lo primero qué haces? Pues vas con tu nuevo barquito al puerto más cercano. Pero una vez allí, ves que no eres la única persona que tiene un barquito. Ni mucho menos. Allí hay enormes yates, lujosos, impolutos, que ni siquiera pueden compararse con tu trocito viejo de madera...
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
